La raya ¿desierto u oasis?

Aclaramos de antemano que no vamos a hacer aquí un alegato en favor de la terrible sangría poblacional que asola a todo nuestro medio rural, y en especial a este rincón olvidado de Iberia en el que nos encontramos. Al contrario, entre otros objetivos profesionales, Naturaliste aspira a convertirse, lo mismo que otros negocios de la zona, en un revulsivo que contribuya a cambiar esta situación o, al menos, a intentar que la cosa no vaya a peor. Desde ya podemos decir que estamos poniendo nuestro granito de arena en ello, pero la tarea no es nada sencilla.

No obstante, hemos observado que a algunas de las personas que nos visitan estos “paisajes del abandono” que por aquí abundan (tanto en la parte portuguesa como en Zamora y en Salamanca) les resultan agradables y hasta bonitos. Nada que ver con el campesino local, el hombre de la tierra verdaderamente sufre al ver las praderas invadidas por el matorral (por no haber ya ganado que conserve el pasto), o las tierras abandonadas, muchas parece que para siempre. Nuestra civilización está llena de contradicciones y esta es una de ellas.

españa vaciada

“Parede” sayaguesa caída. ¿Alguien la levantará?

Pero, sobre todo, el turista valora la tranquilidad que por aquí se respira. Tranquilidad obligada por la falta de gente, pero que constituye un valor en alza, especialmente para quienes recalan en estos pagos procedentes de grandes y bulliciosas ciudades. Nosotros preferiríamos el bullicio de unas escuelas rurales llenas a rebosar, pero esto es lo que hay, y parece coherente hacer de la necesidad virtud y poner en práctica aquello de que “no hay mal que por bien no venga”. Vendemos paz y tranquilidad, porque las tenemos.

despoblación frontera españa portugal

Muchas viviendas rurales piden a gritos que alguien las rehabilite

En una ruta micológica que realizamos el otoño pasado nos decía un chico de Valladolid, cuando llevábamos casi tres horas recolectando setas en un robledal: “por aquí no anda nadie”. Y era verdad. Es así. El lugar en el que nos encontrábamos, además, se encuentra a menos de 500 metros de una carretera por la que no escuchamos el paso de un solo coche en toda aquella mañana de sábado.

La atracción por la decadencia alcanza su extremo en aquellas personas que vienen a visitar lugares como el Poblado del Salto de Castro, escenario fantasmagórico en el que fácilmente se podría filmar una película de ambiente post-apocalíptico.

Sin llegar a esos niveles, nuestra forma de aprovechar el silencio consiste en recibir visitantes que terminen con él, porque hay algo que tenemos muy claro: si nuestros pueblos desaparecen tampoco habrá espacio para el turismo. Éste también necesita a la ganadería y a la agricultura. Gracias a las actividades agropecuarias tenemos caminos por los que transitar y realizar nuestras rutas, disponemos de un paisaje privilegiado y podemos degustar los productos que salen de él (carnes, setas, miel…), que además son a día de hoy nuestro mayor reclamo: la comarca de Aliste es conocida sobre todo por su carne de ternera.

despoblacion turismo rural

La vegetación, poco a poco, invade las construcciones humanas.

Pero también son necesarios servicios (públicos y privados), que poco a poco se van perdiendo con el descenso poblacional. Aunque igualmente hay que decir que ha habido algunas personas (de momento pocas) que, tras visitarnos, han decidido instalarse en la zona. Desde Naturaliste siempre intentamos darles todas las facilidades para hacer efectivo su asentamiento, aunque sea solo como lugar de vacaciones, poniéndolos en contacto con posibles vendedores de viviendas.

Ojalá el silencio y la paz que hoy en día nos caracteriza permita realizar una reflexión serena sobre la despoblación que nos ahoga y permita obtener soluciones que parece que nunca llegan.

Pobreza y autenticidad

En esta línea, uno de nuestros objetivos es dar a conocer el territorio tal cual es, con sus tradiciones y peculiaridades, mostrando rincones poco conocidos y permitiendo al visitante empaparse de la cultura local.

En esta tierra nuestra llevamos con mucho orgullo ser uno de los últimos reductos de la Península en los que se conservan ciertas costumbres y manifestaciones culturales tradicionales que en otros lugares de Iberia fueron borrados por una modernidad que aquí siempre ha llegado con retraso. De nuevo podemos decir que no hay mal que por bien no venga.

Siempre se ha considerado la mitad occidental de la provincia de Zamora (las comarcas de Aliste, Sanabria, Sayago, Tábara, etc.) como una zona deprimida, muy poco desarrollada desde el punto de vista económico y social. Lo mismo se puede decir de la región portuguesa colindante (el llamado nordeste trasmontano). Es curioso que este atraso también haya traído consigo algunas cosas positivas. Una de ellas es la conservación de elementos patrimoniales de época preindustrial, que en otros lugares fueron rápidamente sustituidos por sistemas más modernos. Ocurre con los numerosos molinos de agua que hoy podemos visitar o también con la lagar de aceite de Latedo.

turismo en pueblos abandonados

Antiguo molino de agua en San Blas

En el caso de los molinos, la fuente de energía empleada fue la fuerza natural del agua de los ríos y arroyos de la zona, mientras en el segundo lo fue la tracción animal. Precisamente el empleo de la fuerza animal en el campo ha permitido que se conserven en la zona razas de trabajo autóctonas, como el burro “zamorano-leonés” o la vaca “alistana sanabresa”.

razas autoctonas turismo

Dos burros de la raza zamorano-leonesa en Bermillo de Alba

De estas dos razas, desde el punto de vista turístico interesa especialmente el asno zamorano-leonés, animal dócil y sociable con que realizamos determinadas actividades, como es el caso de las rutas en burro o del Camino de Santiago en burro.

Pero sin gente no es posible hacer nada, por lo que se puede decir que una de las grandes amenazas del turismo rural es la despoblación de la “España vaciada”, como se dice ahora. Difícil labor es acabar con este problema, que nos va matando lentamente.

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *