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Rosquillas de Ledesma: un dulce tradicional

Continuamos con nuestra descripción de algunos de los alimentos más típicos y representativos de la gastronomía de este territorio de frontera. Hoy hablamos de una joya de nuestra repostería: las famosas rosquillas de Ledesma (también llamadas rosquillas ledesminas, pues ledesmino es el gentilicio de esta localidad). Creemos en los alimentos de nuestra tierra y los damos a conocer pero es que ¡en verdad están muy ricos!

Aunque las rosquillas de Ledesma pueden adquirirse en diferentes lugares (sobre todo en las provincias de Zamora y Salamanca, pero también en ferias agroalimentarias de otros territorios), nosotros recomendamos aprovechar la ocasión para visitar Ledesma, cuna de este producto gastronómico y localidad monumental, de gran interés turístico, situada en la provincia de Salamanca pero casi inmediata a la comarca zamorana de Sayago. Se encuentra también muy próxima al Parque Natural Arribes del Duero.

rosquillas de ledesma

Rosquillas de Ledesma, procedentes todas del mismo elaborador

En la propia Ledesma se realiza todos los años una feria de artesanía y alimentación, que es la excusa perfecta para conocer el pueblo y sus deliciosas rosquillas. Del éxito que tiene este producto da buena cuenta el hecho de que hay unas cuantas empresas locales que se dedican a su elaboración y venta (algunas con más de siglo y medio de antigüedad). Nosotros hemos probado el producto de varias de ellas y todas mantienen el nivel, así que no nos decantamos por ninguna.

Estas rosquillas tienen un sabor especial; como siempre, es mejor probarlas que intentar comprender cómo saben leyendo un escrito. Su secreto está en la elaboración artesanal y en la tradición. Son dulces, pero no empalagosas; crujientes y compactas, pero no duras; sabrosas, pero no tienen un sabor muy fuerte. Y son tan pequeñitas que es muy fácil aumentar o disminuir la ración: puedes comer tres rosquillas o cuarenta. También duran mucho tiempo: desde luego no son un producto perecedero (entre otras cosas, porque es común que te termines la bolsita de un tirón).

Precisamente por hacerse de forma artesanal, no hay dos rosquillas de Ledesma iguales: unas son más grandes y otras más pequeñas, las hay más y menos tostadas, etc. Respecto a sus ingredientes, simplemente se hacen con huevo, leche, manteca de cerdo, harina de trigo y azúcar.

Rosquillas ledesminas

Confirmado, cada una es de su padre y de su madre

Se comercializan casi siempre en bolsa de plástico transparente. De hecho, una de las carencias que observamos es que su presentación no siempre está todo lo cuidada que debería. No es que esto afecte al producto final, pero pensamos que las rosquilas de Ledesma mejorarían sus ventas si su imagen fuera más atractiva para el cliente.

Acerca de su origen la verdad es que poco se sabe, a diferencia de las alheiras, de las que escribimos recientemente.

Dinos: ¿Qué te parecen estas rosquillas?

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