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El Pozo de los Humos: una cascada en las Arribes de Salamanca

¿Qué nos vamos a encontrar en el Pozo de los Humos?

La visita nos coloca ante un espectáculo ofrecido por la Madre Naturaleza: el Pozo de los Humos, una impresionante catarata que forma el río Uces en su discurrir hacia el Duero (la desembocadura en el Duero/Douro se encuentra como a un par de kilómetros más abajo de la cascada).

pozo de los humos arribes del duero

Pozo de los Humos a finales de marzo de 2018

El agua se precipita entre las rocas, emitiendo una espectacular neblina de agua pulverizada, a medio camino entre el vapor y la lluvia fina (de ahí ese nombre de los humos). Lo cierto es que las cascadas siempre llaman nuestra atención; sin saber muy bien por qué, la caída del agua tiene algo que nos atrae, y cuando se trata de una tan espectacular como ésta, esa sensación es mucho mayor.

 

¿Cuál es la mejor época para visitarlo?

Depende. Nos gustaría darte una respuesta más concreta, pero no es posible. Cada año es diferente. Desde luego la espectacularidad del Pozo de los Humos es muy estacional. Hay quien lo visita en julio y se lleva un chasco. Obvio. Tal vez deberían haber leído esto antes. Otros dicen que también es bonito aunque vayas en agosto, cuando la cascada brilla por su ausencia. Y es verdad, pero mejor ve, si puedes, cuando el agua abunda y la catarata impresiona.

Cascada Arribes del Duero

Construcción tradicional, muy típica de la zona, situada a pocos metros del Pozo de los Humos.

El caudal del río Uces no es precisamente muy constante a lo largo del año, así que para ver la cascada en pleno apogeo es importante estar atento a la meteorología, en concreto, a las precipitaciones de los meses y semanas anteriores a nuestra visita. También ocurre que a finales de primavera, y lógicamente también durante el verano, en los cañones de las Arribes del Duero suele hacer bastante calor, así que no es el mejor momento del año para acercarte, ya que casi seguro que vas a tener que andar un buen rato.

el pozo de los humos salamanca

El agua del río Uces tiene un característico color marrón

Ya puestos sobre aviso, vamos a mojarnos un poco. Si la corriente del río es abundante, tal vez el mejor mes para visitarlo es abril porque el paisaje es más generoso, sobre todo a finales, o incluso en mayo, aunque en este segundo caso es más complicado que para entonces el caudal se mantenga alto. Más seguro es que la cascada esté a tope en marzo, pero recuerda, entérate de cómo han ido las semanas y meses anteriores en cuanto a precipitaciones y no te equivocarás.

 

¿Cómo llegar al Pozo de los Humos?

A la cascada se puede llegar desde dos sitios diferentes. Cada una de estas dos rutas parte de una localidad: una sale de Masueco y la otra de Pereña. En ambos casos podemos avanzar unos kilómetros en coche, pero debemos completar la parte final del recorrido a pie. Si no se dispone de tiempo suficiente, nosotros recomendamos visitarlo desde Masueco (es la opción mayoritaria entre los visitantes al Pozo de los Humos) aunque, cuando es posible, conviene llegar desde los dos pueblos, pues son visitas complementarias.

visita guiada al Pozo de los Humos

La señalización de la ruta es buena, ya vayamos a pie o en coche.

También recomendamos hacer el recorrido completo a pie, pues en ese caso la meta resulta más reconfortante. En todo caso, Masueco y Pereña están muy cerca. De hecho, al ir de uno a otro se atraviesa el propio río Uces, cuyo cañón y paisaje es imposible no admirar en el desplazamiento de un pueblo al otro. Eso sí, para los que busquen la foto, desde luego es obligado el acceso desde Pereña, pues la clásica vista de la cascada solo se puede obtener desde allí. Y mejor si es en la segunda mitad del día, pues el sol cayendo hacia el oeste será nuestro aliado si lo vemos desde el lado de Pereña.

Ruta al Pozo de los humos desde Masueco.

El inicio del recorrido está indicado y es perfectamente visible. Cuando llegamos a la iglesia de Masueco, situada junto a la carretera principal, giramos a la derecha (si venimos desde Pereña o Vitigudino, que es lo más habitual) o bien a la izquierda (si venimos desde Aldeadávila). Al fondo de la calle otro cartel nos dice que, si vamos a pie, debemos continuar por la izquierda, y si lo hacemos en coche, por la derecha. En este segundo caso hay que decir que el camino, pese a no estar asfaltado, se encuentra en buen estado para un vehículo cualquiera (aunque recomendamos no utilizarlo si ha llovido en cantidad el día anterior o esa misma noche, porque no deja de ser un camino de tierra).

Excursión al pozo de los humos

Iglesia de Masueco, punto en el que abandonamos la carretera que nos condujo hasta el pueblo

En su parte inicial el camino para vehículos es bastante llano aunque después va ganando inclinación descendente. A los lados del camino empezamos a disfrutar de la riqueza botánica de este Parque Natural de Arribes del Duero: encinas, retamas, madroños, rebollos y quejigos nos acompañan en nuestra peregrinación hacia la cascada, en vecindad con cultivos de olivo, almendros y algún que otro castaño. Hacia final del invierno, si las lluvias han sido abundantes, al espectáculo de la cascada hay que sumar el del almendro en flor.

Ruta al Pozo de los Humos

Camino de acceso al Pozo de los Humos desde Masueco. A la izquierda camino para vehículos, a la izquierda, tramo final a pie.

En vehículo podemos avanzar algo más de dos kilómetros, hasta llegar a un aparcamiento en el que vemos el primer panel informativo y un merendero. A partir de ese momento es preciso continuar a pie. Al principio el desnivel es considerable, aunque se va reduciendo conforme descendemos. Bajar el kilómetro que hay desde el aparcamiento hasta el Pozo de los Humos es sencillo, pero la pendiente seguirá esperándonos cuando retornemos al coche. De nuevo, multitud de plantas adornan el paisaje y nos recuerdan que el clima de estos cañones es eminentemente mediterráneo: enebros, madreselvas, más olivos, zumaque, etc. Las vistas son increíbles; solo los tendidos eléctricos afean levemente la panorámica que crean estos acantilados graníticos. Pese a los millares de personas que visitan el Pozo de los Humos anualmente, resulta llamativo que en el camino apenas se ve basura. En esto se nota que los visitantes son, en su mayoría, amantes de la naturaleza y personas respetuosas con el entorno.

Cascada Salamanca

La señalización impedirá que nos perdamos.

Conforme nos aproximamos al Pozo de los Humos vamos recibiendo un anticipo de lo que nos espera: una cascadita al otro lado del río nos avisa de que aquella que hemos venido a ver está ya muy próxima a nosotros, de hecho su sonido es cada vez más notorio. Es fácil ver algún que otro buitre surcar el cielo al que parecen querer subir las gotas de agua que salpican desde el Pozo de los Humos. En ciertas ocasiones se forman en los alrededores de la catarata pequeños arcoíris que nos sorprenden con sus colores.

Catarata en Salamanca

Uno de los miradores al Pozo de los Humos

Hemos llegado a la cascada, sobre la cual se suceden los miradores, aunque uno destaca por encima de todos. Se trata de la plataforma que, suspendida en el aire, nos coloca frente a donde se inicia la caída del agua. Desde luego no es apta para quien tenga vértigo. Por otra parte, en épocas de máxima aglomeración casi hay que pedir vez para hacer la foto o el selfie de turno. Precisamente por ello recomendamos ir entre semana, aunque nos ha pasado que si la cascada está a tope, incluso en ese caso podemos encontrar mucha gente visitando la cascada.

Mirador pozo de los humos

Plataforma no apta para personas con vértigo

Éste es el momento de disfrutar de esta impresionante cascada. A la vuelta, tras subir ese kilómetro a pie que antes bajamos, si retornamos al pueblo en coche debemos hacerlo por un camino diferente a por el que llegamos. Está también en buen estado, aunque hacia la parte final hay algún bache, por lo que conviene ir despacio. Si regresamos a pie hay dos partes compartidas con el recorrido en vehículo (la parte inicial y la final), mientras que el tramo intermedio es solo para peatones. Esta última resulta tremendamente amena. Caminaremos por un estrecho caminito entre muros de piedra, a tramos con algo de sombra (si estamos en el buen tiempo) de unos castaños que nos alegran más aún, si cabe, la vista.

camino al pozo de los humos

Camino de vuelta a Masueco

Ruta al Pozo de los humos desde Pereña.

Poco después de entrar en la localidad de Pereña (independientemente de dónde vengamos) hemos de tomar un camino que sale junto al frontón del pueblo, muy cerca también de la piscina municipal. Allí mismo un rótulo nos indica la dirección que hemos de seguir y nos invita a visitar otra cascada célebre, aunque menos conocida: el Pozo Airón. Igual que ocurría en Masueco, podemos hacer el recorrido a pie, si bien es más largo, o en coche. La mayor parte de la gente avanza los tres primeros kilómetros con su vehículo (hasta llegar al primer aparcamiento) y más tarde continúa a pie.

cascada natural arribes del duero

Pozo de los Humos y Pozo Airón

En la etapa final del invierno y durante toda la primavera, el Parque Natural, para evitar molestias a la fauna, prohíbe el paso a vehículos desde el citado aparcamiento, situado a unos 3 km del pueblo, en el que los coches pueden disfrutar de la sombra de los grandes chopos que allí crecen. El resto del trayecto hay que hacerlo a pie, aunque el resto del año sí que podemos aproximarnos hasta un segundo aparcamiento. En cualquier caso, recomendamos dejar los coches en el primero, pues desde allí queda solo un kilómetro y medio hasta el mirador. Ya cerca de él, unas sogas delimitan la parte final del camino. Nuevamente está prohibido salirse de él en la citada época.

pozo humos pereña

Tramo final del camino al Pozo de los Humos, desde Pereña.

Esta misma limitación la vamos a encontrar en otros caminos que parten de los principales por los que hemos transitado, pero especialmente ocurre cuando llegamos al ansiado mirador de Pereña, pues aunque desde él las vistas del Pozo de los Humos son espectaculares, hay quien desciende hacia el río en busca de otra panorámica, con el consiguiente riesgo de ocasionar molestias a la fauna, en especial a los buitres que anidan al otro lado del cañón del río Uces, que podemos ver a simple vista (aunque mejor si utilizamos prismáticos).

buitres arribes

A los buitres también les encanta el Pozo de los Humos. Seguramente por eso anidan frente a él.

Desde este mirador obtenemos la clásica panorámica del Pozo de los Humos. Foto de postal, impresionante cuando la cascada está a tope. En el propio mirador hay un panel que interpreta todo lo que vemos (o lo intenta, porque incluye un montón de tecnicismos que no ayudan a entender el paisaje: ígneo, penillanura, Paleozoico, etc.). En él aprendemos, eso sí, que la cascada “secundaria” del Pozo de los Humos, la que solo existe cuando hay mucha agua, se llama el Pozo de las Vacas. Al otro lado tenemos otra cascada, más escasa en caudal, pero cuya altura es el doble que la del Pozo de los Humos. La forma el regato de la Cribera.

cascada piñero

La altísima cascada que forma el regato de la Cribera.

 

Algunas consideraciones finales

Aunque tanto Masueco como Pereña son dos pequeñas localidades, disponen de la mayor parte de los servicios que el visitante puede demandar (y si no, muy cerca se encuentran Aldeadávila y Vitigudino, en los que se puede decir que hay de todo), especialmente alojamientos y restaurantes. De hecho, el turismo que viene atraído por esta impresionante cascada contribuye en buena parte a mantener estos servicios.

Viaje al pozo de los humos

Lugares donde comer y dormir en Masueco y Pereña.

Ambas localidades, situadas en el noroeste de la provincia y, como ya se ha dicho, dentro del Parque Natural de Arribes del Duero, forman parte de la comarca tradicional salmantina de La Ribera. De hecho, el nombre oficial de Pereña es Pereña de la Ribera (en este mismo pueblo hay un bar llamado La Ribera), que de alguna manera atestigua la pertenencia a esta comarca de toda la vida, aunque en los últimos años su existencia parece haberse desdibujado en favor de las Arribes, que en realidad es un concepto diferente. Se trata, en todo caso, de un territorio muy interesante cuya visita es recomendable más allá de la existencia del Pozo de los Humos. En las calles y campos de estos pueblos encontramos edificaciones tradicionales (viviendas, construcciones agroganaderas de piedra, pequeños puentes, etc.) que convierten a este territorio en todo un pequeño museo al aire libre, lo que se suma al interés que de por sí tiene  su incuestionable riqueza natural y su gran biodiversidad.

pozo de los humos airon

Casas de piedra y montones de leña son algunos de los elementos que nos hablar de la cultura y formas de vida tradicionales de estos pueblos.

 

VIAJES ORGANIZADOS Y VISITAS GUIADAS AL POZO DE LOS HUMOS

Desde Naturaliste, dentro de nuestras actividades de naturaleza y ecoturismo, llevamos varios años realizando excursiones en autobús (en colaboración con agencias de viajes) al Pozo de los Humos. Estas salidas suelen partir de algunas de las ciudades más próximos (Salamanca, Zamora, León, Valladolid, etc.) y, cuando nos da tiempo, solemos aprovechar también para visitar otras cascadas de la zona en el mismo viaje: el Pozo Airón, el Cachón de Camaces, etc. Si quieres saber cuál es la próxima excursión o conocer el estado de la cascada, no dudes en ponerte en contacto con nosotros.

Estancias ciclistas

Beneficios del contacto con la naturaleza: el placer de contemplar

Cada vez son más los estudios que nos hablan de los beneficios de la naturaleza sobre la salud y el equilibrio de las personas. Un caso paradigmático lo encontramos en el impacto positivo que genera el contacto con la naturaleza en los niños, sobre todo en aquellos que viven en ambientes muy urbanos.

De la misma manera está más que demostrada la influencia positiva en nuestro bienestar (especialmente en la salud mental) de la presencia del arbolado en los pueblos y ciudades, que se resume muy bien en este artículo.

Desde Naturaliste estamos trabajando en ampliar nuestra oferta de actividades de naturaleza y agroturismo para dar cabida a otras nuevas, centradas en los beneficios de la naturaleza (a través del contacto con ella) sobre nuestra salud, así como en aprender a contemplar el paisaje, a mirarlo con “otros ojos”, para disfrutar de él con los cinco sentidos.

Esta propuesta es algo muy similar a lo que ya hemos observado, sobre todo cuando nos visitan familias con niños, al realizar ciertas actividades al aire libre (sobre todo pastor por un día y taller de granjería). En ese caso los animales domésticos y los más pequeños interactúan de una forma absolutamente espontánea, a la vez que se construyen sensaciones nuevas. También intentamos aplicar estas prácticas y conocimientos en las rutas interpretativas, concebidas precisamente para entender qué pasa ahí fuera.

naturaleza y salud

La observación del paisaje es una de las formas de entrar en contacto con la naturaleza. Paisaje “cerealista” en la comarca de Aliste (Zamora).

En relación a este nuevo campo de trabajo (para nosotros), una de nuestras colaboradoras nos ha regalado este estupendo texto sobre su experiencia en la contemplación de la naturaleza y el paisaje que ahora compartimos con vosotros:

Con los cinco sentidos; date tiempo

[Todo esto que expreso lo aprendí a través de Joaquín Araujo y ahora lo experimento con gran placer a través del paisaje. Espero que, como a mí, os sirva para aprender a vivir cualquier momento presente].

Un día, cuando llegué a casa después de un paseo a través del paisaje, me pregunté ¿qué es lo que me ha proporcionado este paseo? ¿Aprendí algo nuevo? Quizá sí. ¿Contemplé? ¿Observé y me sentí observada? ¿Hubo pasión en mi caminar…? No, porque caminé solo porque me contaron que es bueno caminar, llenarme de oxígeno; pero entonces… ¿qué fue de mis cinco sentidos en ese paseo? Si no vi, olí, escuché, probé o sentí algo en mi piel ¿podía decir que había estado en el paisaje? No, porque en mi caminar apresurado no conseguí eliminar el continuo rosario de pensamientos que no es sino un monólogo mental interminable que me transporta ora al pasado ora al futuro, eliminando el aquí y el ahora.

beneficios de la naturaleza

Los beneficios de estar en contacto con la naturaleza están cada vez más fuera de toda duda. Sierra de la Culebra.

Me sentí inquieta por haber desaprovechado estúpidamente el gran regalo que el paisaje me ofrecía en aquel precioso momento. Más tarde, a través de Raúl Vacas, en Rodasviejas (Salamanca), tuve la suerte de conocer y leer al sorprendente naturalista Joaquín Araujo y su libro El placer de contemplar. Con él aprendí que, efectivamente, es obligado transitar un paisaje con los cinco sentidos alerta y con la seguridad de que la continuidad del mundo depende de cómo lo contemplemos. Esto último me conmocionó y decidí aprender con él sobre nosotros, sobre Natura, los sonidos, las aves, las plantas y, sobre todo, a “vivir el momento” con los cinco sentidos.

Alguien dijo que en la carrera de la filosofía solo gana aquel que puede correr más despacio, o aquel que alcanza el último la meta. Esto mismo ocurre cuando se trata de descubrir todo lo que el paisaje nos ofrece. Cuando contemplamos con calma, el tiempo se disuelve y entonces aprendes diez veces más que buscando y cien más que persiguiendo; pero contemplar no es fácil, pues requiere del esfuerzo de vivir el momento con los cinco sentidos y no estamos acostumbrados a eso.

contacto con la naturaleza

Contemplación, naturaleza y salud. Paisaje primaveral a las afueras de Bragança (Portugal).

Y es cierto que, cuando a la velocidad y al ruido oponemos el silencio de la contemplación serena, se produce el prodigio de que la inmensidad del paisaje se refugia en nuestros ojos porque se hace cierto que lo mirado nos mira y entonces, tanto el color de la hoja verde observada, el paso del agua cristalina, el vuelo del ave, la pradera, la curva de la suave colina, el viento en nuestra piel, tocar el tronco del árbol, escuchar la lluvia y el deshielo o pisar la hojarasca, todo, hasta el paisaje entero se hace uno con nosotros y descubrimos que no estamos solos porque somos parte del Todo. Y si no sentimos que lo mirado nos mira, es que no miramos. Si nos enamoramos del otoño, dice Joaquín, es simplemente porque sus colores se han enamorado del color de nuestros ojos. ¡Y eso es preciosamente cierto!

Contemplar es viajar hacia los colores y descubrir que nuestros sentidos tienen sentido. Conseguimos comprender esto cuando olvidamos lo aprendido y los conocimientos ya no intervienen y empieza nuestro viaje hacia la transparencia donde se disuelven los egos, las distancias, los ruidos mentales, el tiempo…

experiencia sensorial naturaleza

La experiencia sensorial se enriquece si se hace en grupo.

No hay engaños posibles en la contemplación, ni luchas, ni noticias falsas, ni problemas que resolver; saber que de Natura solo nos llegan comunicados válidos que nos obligan a vivir el aquí y el ahora, es decir, nos anima a vivir el único instante en que tiene lugar la vida ya que el pasado no puede volver a vivirse y el futuro no existe todavía. Creedme cuando os aseguro que contemplar el paisaje desde el momento presente y con los cinco sentidos, es penetrar en una dimensión mágica.

Albert Camus dijo: “cuando reconoces la pertenencia a todo eso que miras, escuchas y sientes, empiezas a pertenecerte y a reconocerte”.

Date tiempo, esa es tu mejor herramienta para conseguirlo.

G. C.